
El uso y desarrollo de las TICs en la educación han roto barreras de proporcionar al alumno una educación tradicional. La realidad de tener que adaptarse a una nueva normalidad, nos llevó a modificar la forma en cómo educamos a los estudiantes.
Ha sido necesario adaptar los modelos educativos a nuevos métodos para permitir la impartición de clases de forma remota, haciendo necesario el uso de herramientas de tecnología educativa para lograrlo.
Gracias a esto, actualmente contamos con nuevas metodologías activas, tecnológicas y siempre contando con el trabajo colaborativo, elemento crucial de la educación del siglo XXI.
La adaptación, innovación, el pensamiento crítico y analítico aunados a la colaboración entre pares en un ambiente de tecnología producirá ciudadanos libres y pensantes.
La educación remota de emergencia permitió a muchos estudiantes continuar sus estudios.Las investigaciones realizadas durante la pandemia no son una solución fiable a largo plazo. En el futuro, es imperativo desarrollar estrategias educativas sostenibles que puedan manejar los desafíos e incertidumbres de la sociedad contemporánea'”Johnson, Veletsianos y Seaman son ejemplos de otros escenarios comparables que podrían ocurrir en el futuro ya sea continuo o intermitente, el proceso de confinamiento se puede realizar completamente para evitar situaciones similar a los traumáticos acontecimientos de 2020′ tales como deserción o desánimos en estudiantes, escasez de sistemas de apoyo y tutoría al estudiante que supongan motivación para la participación, la permanencia, soporte para la resolución de problemas académicos y psicológicos, falta de un modelo más consolidado de evaluación formativa y continua, etc.
La educación debe ser concebida como un proceso en constante evolución, independientemente de su modalidad, adaptándose a las necesidades cambiantes de los alumnos y la sociedad. En este sentido, los educadores tienen la responsabilidad de ajustarse a cualquier cambio posible para lograr un progreso equitativo. La pandemia ha marcado un cambio significativo en la educación, revelando tanto mejoras como desafíos durante la segunda década del siglo actual. Es crucial reconocer las oportunidades surgidas para garantizar que la educación continúe sin obstáculos frente a problemas globales.
La modalidad a distancia, previamente subestimada, ha encontrado una oportunidad de renacer durante la pandemia. Su persistencia se debe en gran medida a su flexibilidad, permitiendo a los estudiantes estudiar en momentos difíciles, ya sea por problemas de horario o de salud. Es esencial repensar el enfoque educativo, considerando a los estudiantes como participantes activos en lugar de meros repetidores. Se debe fomentar un enfoque comunitario y menos vertical, donde cada contribución sea valiosa, y se abran opciones igualmente válidas que amplíen la oferta educativa.
La identidad individual se ha vuelto crucial en la generación actual, y se sugiere aprovechar esta característica promoviendo clases donde los alumnos aprendan haciendo. Sin embargo, se destaca la necesidad de guiar a los estudiantes en el uso de herramientas educativas, ya que el contexto cambia, y el objetivo no es solo la comunicación o el entretenimiento, sino también el aprendizaje de contenido y el desarrollo de habilidades. La autogestión se presenta como una habilidad clave, manifestándose en la autodisciplina, el autoaprendizaje, el análisis crítico y reflexivo, así como el trabajo colaborativo, que contribuye a la conciencia de las acciones de los estudiantes (Rugeles, Mora y Metaute, 2015).
💻 Referencias:
Castillo, L. M. (2020). Lo que la pandemia nos enseñó sobre la educación a distancia. https://www.redalyc.org/journal/270/27063237028/html/



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